Miércoles 11 de enero 2004, mediodía. Ciclopista de Av. Chapultepec, cruce con Bucareli. El listón rojo de la ciclopista da una vuelta larga y cruza cuatro flujos vehiculares -montándose sobre los cruces peatonales-- antes de continuar por el camellón hacia el poniente.
El bicicletero de la derecha viene por el extremo derecho de la calle. Va a cruzar una avenida de la Ciudad de México como lo hacemos miles de bicicletas todos los días: con cuidado, junto con el arroyo vehicular.
En cambio el bicicletero de la izquierda viene por la ciclopista. Para seguir por la ciclopista deberá detenerse en el cruce y esperar a que se ponga el alto, cruzar y subirse a la banqueta junto con los peatones, esperar otro alto para cruzar Bucareli, esperar un tercer alto en el cruce con Turín, subirse a la banqueta y esperar por cuarta ocasión el alto para cruzar Chapultepec y reincorporarse al camellón.
El bicicletero de la calle se tarda unos segundos para librar el cruce junto con los coches. El de la ciclopista se tarda tres minutos (tiempo contado reloj en mano).
Por supuesto, el bicicletero de la izquierda no siguió por la ciclopista. Al salir del camellón tomó rumbo por alguna de las muchas calles de la Ciudad, como hacemos miles de bicicletas, todos los días.
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Reporte desde las ciclopistas
por el patrullero Ricardo
Bicitekas
Es miércoles 3 de diciembre del 2003, diez de la mañana. Visitamos un pequeño tramo de las ciclopistas que construye la Secretaría de Medio Ambiente (SMA) del Distrito Federal (Ciudad de México). Hay que tomar en cuenta que aun no están terminadas: la inauguración se planea para finales de mes. Arrancamos de la esquina occidental del Museo de Antropología, sobre la banqueta de Reforma.
A la izquierda se aprecia la reja del museo, a la derecha una parada de transporte público. La ciclopista recorre la banqueta de Reforma y además se bifurca hacia la
izquierda, donde está la bicicleta, para meterse por el parque al costado del museo, y luego incorporarse a la banqueta sobre Gandhi.
Pero nosotros vamos a seguir de frente, en dirección hacia la zona rosa, paralelos a Reforma. Saludamos al señor y al perrito, y recogemos la bicicleta. La ciclopista no está pintada, solamente delimitada por dos líneas rojas. El ancho de extremo a extremo es de 2.10 mts.
La ciclopista da vuelta para cruzar Reforma y llegar a la entrada de la Casa del Lago. Una bici y una flecha azules indican que vamos en contrasentido, así que regresamos.
Sí amigo, ésa es una bicicleta, y usted está caminando sobre nuestra ciclopista.
Estamos de vuelta en la bifurcación, solo que ahora la parada nos queda a la izquierda.
Me pregunto por qué no alejaron la ciclopista de la calle, donde hacen parada los micros, habiendo tanta banqueta.
Hoy es miércoles y hay uno que otro peatón. En fin de semana, tratándose de Chapultepec, esta banqueta ha de estar habitadísima.
Pudieron haberla trazado por aquí, esquivando algunos árboles...
...o de plano hasta por acá, esquivando más árboles.
Las curvas en una ciclopista, poco pronunciadas, hacen más agradable el recorrido. Especialmente si lo que esquivamos son árboles.
Especialmente si estamos en Chapultepec.
Llegamos a uno de los dos cruces de Reforma con Gandhi. Nuestro amigo barrendero deja su carro ahí. Ey, se vale usar la rampa, pero no se vale estorbar.
Notamos que la rampa de adelante no cubre el ancho total de la ciclopista.
En el piso una flecha indica esta vez doble sentido: o faltan flechas por pintar, o están puestas al chile ( = arbitrariamente).
Hay dos bicis azules algo flacas pintadas sobre el pavimento para indicar a los autos.
Los letreros verticales azules con amarillo me gustan. Aunque no sale completo en la foto, creo que el de enfrente indica sentido de los autos a la derecha. En tal caso falta otra en el cruce de adelante que lo indique a la izquierda.
Pasan dos ciclistas, uno sobre la ciclopista y el otro -más veloz- sobre la calle.
Entre ciclopista y guarnición hay 90 centímetros indefinidos. Al peatón le hubieran venido mejor para ampliar su área del lado que da a la calle.
Ahora que, la solución más agradable sería...
...tenderla sobre el parque entre los árboles, a algunos metros de la banqueta.
Bien diseñada, construida y señalizada, para que su impacto sobre el parquecito sería mínimo. ¿Qué mejor uso para un parque urbano que el recorrido respetuoso de un par de ruedas?
Esta es la curva de Rubén Darío incorporándose a Arquímedes. A partir de aquí la ciclopista está marcada en rojo a todo lo ancho, que sigue siendo de 2.10 metros. En la mera curva la banqueta es tan estrecha que los peatones a fuerzas pasan por la ciclopista. Un motociclista transita por ella para bajarse y dar vuelta hacia los hoteles.
Un transportista triciclero aprovecha la falta de tránsito peatonal sobre nuestra ciclopista. Notamos que el teléfono público brota de pleno listón rojo.
Cruzando Rubén Darío nos encontramos a Sir Winston Churchill.
La tierra es generosa. Hay suficiente para todos. Juntos vayamos adelante; leemos en la placa a sus espaldas. La estatua se sitúa en la esquina del parque entre Reforma y Andrés Bello, la callecita de los hoteles. El Auditorio Nacional está del otro lado de Reforma.
A lo largo de la reja del parque la banqueta -descontando jardinera- mide 3.20 metros de ancho, de los cuales 2.10 son listón rojo de ciclopista. Así que al peatón le resta poco más de un metro. Continuamente hay paradas de peseros, teléfonos públicos sobre la ciclopista, y accesos al metro Auditorio ubicado adentro del parque. Y mucha gente.
¿Por qué no tender la ciclopista adentro del parque?
Nos acercamos a tres hombres que traen cintas métricas y maniobran un teodolito.
Sucede que justamente están tomando medidas para ampliar el andador. Según dicen la ciclopista es la que se va a quedar, y a los peatones los recorrerán hacia adentro del parque.
Les pregunto por qué no al revés. "¿Ya vio cómo están los árboles? Una bici se estampa." Al peatón no le cuesta pasearse entre ellos, asegura el maestro.
Puede ser. En todo caso, qué bueno que están ampliando el espacio para peatones y ciclistas.
Esto fue un recorrido por una fracción de la red de ciclopistas en Chapultepec que está por inaugurar el gobierno del DF. Además de estos trazos sobre las banquetas de Reforma, hay un tramo adentro del enrejado en la primera sección de Chapultepec, un circuito en la segunda sección, una ciclopista muy decente sobre el antiguo
FC a Cuernavaca y otros tramos conectivos. Ojalá y sean más y mejores.
Hay suficiente para todos. No si todos queremos usar carro, estará usted de acuerdo, míster Churchill.